lunes, noviembre 23

inspiración, especulación y Pressknödelsuppe

Uich!!! hoy es de esos días que me inspiran mogollón! Llueve desde anoche y seguimos con una de esas neblinas super blancas que borran por completo el look grisáceo típico de estos días... Y mira, a la que voy escribiendo, estoy presenciando una imagen lindísima: la niebla se ha separado de las nubes en las montañitas de enfrente y de entre los nubarrones se está colando unos rayitos de sol. Esto es precioso!

Y ahora que me fijo, ya no llueve. Los coches pasan y no balancean los parabrisas... cachis, espero que no se me esfume la inspiración lluvisosa... ¿te das cuenta? me paso la vida quejándome. Menos mal que son todo cosillas intrascendentes y bobas pero siempre estoy con un algo. Mi hijo Álvaro cree que es deformación maternal; las madres somos unas manipuladoras de corazoncitos de lo más profesionales y con estos ainss vamos robando mimos de aquí y de allá. Bueno, que sepas que está es mi interpretación libre de su frase: "Mamaaaaaaá, ya estás como siempre, con el chantaje emocionaaaal" ....

Suerte que la riqueza de la lengua es tan grande y tan diversa que nos permite expresarnos a cada cual a su manera y en su onda. Con más o menos labia, mejor o peor prosa, da igual. La cosa es que somos muy liantes y utilizamos la literatura o la verbosidad, según el caso, para conseguir reproducir los ecos que ya teníamos planeados con anterioridad: estamos tristes? Por favor, que pase el eco del ay_que_pobre_toma_mimooo... Contrariados? A veeer, el eco de la empatía_que razón_tienes, donde se ha metido... Enfadados o enfrentados? Rápido, que entré ya mismo el eco de la reafirmación_di_que_si_a_todo, vamos ya!...



Por cierto, ¿Quieres una galleta? con el rollo no te he ofrecido nada. Anda coge, que estas galletas han salido bien ricas. Son las galletas para tiempo de especulación de Noema. Mi receta de las galletas especiadas no terminaba de funcionar cuando van con cobertura de glasa así que probé con las suyas, porque ayer estuve decorando galletas para el centro de adviento y pintando unos cuantos Sr Galleta. Por cierto, ahora ya se qué es lo que no funciona pero como esa es otra historia, te lo cuento cuando las galletas sean las protas de la entrada. Hoy toca sopa.

Como te decía. Estas que te ofrezo, son las que separé para ir zampando mientras hago las remesas para adviento. Mira que quería haber esperado. Me gustó mucho de otros años, irlas horneando a la que el adviento avanza. Dar un paseín por el mercado navideño, llegar a casa,  prepararme un té y hala, a hornear... en fin... ya está hecho. Desde que hice las de pera ya llevo tres remesas diferentes... y la cuarta masa está en el frigo... unos alfajores, que le he visto a Erika que a su vez a la Majuluta... genial verdad? esta es la gran aportado de los blog a la historia de Internet. Buscar y encontrar. Por fin, va rápido y es fácil. Recuerdo cuando entrabas a buscar algo y después de horas en las que te habías topado con un poco de todo menos lo que querías, después de mil ventanas abiertas, el sistema colapsado y tropemil desconexiones, terminabas tirando la toalla. Un día más sin encontrar lo que querías. Los blog han aportando esa comunidad, como los vecindarios de antes, donde preguntabas por un vecino y una señora te decía, espera que Fulanta seguro que lo sabe. ¿Fulana, tu sabes? Uy no, Trotana, pregunta a la Trotana! Al final, dabas con quien buscabas y encima terminabas haciendo buenas migas con todos los vecinos...

Mira, no te lo vas a creer... pero el cielo ya se ha abierto y se ha quedado un día lindo, lindo. Todo aún mojado y con sol. Ay que ver que siempre me pasa igual. Basta que diga digo para que se diego. Y encima con esta entrada, después de haber estado hablando de manipulaciones, ay madre, ¡cuánto va a costarte creerme en esto! En fin, caprichos del sino... Y ya metidos en capriños, te dejo con esta sopeja tan maja, y te prometo,vuelve a creerme, que rica como hay pocas. Es del libro maravilloso de 1 € que ya os hablé de él, y del que prometí que volvería a la carga...

Hay dos formas de hacer las pelotas de queso. Con patata y harina, como si fueran unos gnochi gigantes, o con pan seco, que es como yo las he hecho. Me parecen más ligeras y son mucho más rápidas de hacer. No es la única versión, puesto que he leído recetas con distintas variaciones. Una de ellas, es esta que hace Marona y como pasa siempre en cocina, las hagas como las hagas van a quedar bien. Hay una cosa más antes de dejarte con la receta y es el queso. El que he usado es un queso típico del Tirol, el Graukäse. Es un queso de sabor recio y algo fuerte que funde muy bien. Usa un queso de estas características ya que la gracia está en que no se pierda el sabor del queso. Tiene que dejarse notar...



Ingredientes para los Pressködel:
  • 150 gr. de pan duro
  • 100 gr. de Graukäse o un queso de sabor fuerte y que se funda bien
  • 100 ml. de leche
  • 2 huevos
  • 1 cucharada de harina
  • sal 
  • 2 cucharas de mantequilla
  • 2 cucharas de aceite


Ingredientes para el caldo:
  • 200gr. de carne para sopa
  • 2 huesos
  • 1/2 puerro
  • 2 zanahorias
  • 1 trozo de apionabo (o un tallo de apio si no lo encuentras)
  • 1 chirivía o pastinaca
  • 1 tomate
  • 1 hoja de laurel
  • unos granos de pimienta
  • sal
  • perejil
Preparación:
Poner a cocer en agua, la carne, los huesos, el laurel, sal  y los granos pimienta. Cuenta con que el caldo necesita de 2 horas así que puedes tomártelo con calma. Corta las verduras en trocitos pequeños y las incorporas al caldo. Deja pasar otros 30 minutos de coción. Cuela el caldo, rectifica de sal si hace falta y añade el perejil muy picado. El caldo está listo.

Miestras cuece el caldo, puedes preparar las Pressknödeln. Corta el pan en trocitos pequeños y reservalo. Corta tambien el queso en daditos pequeños y añade como la mitad a un cazo donde lo vamos a derretir junto a la leche. Esta leche de queso, la mezclamos con el pan, los huevos, el resto del queso y el harina. Mezcla bien la masa y añade un poco de sal. Deja que repose unos 15 minutos para que el queso vuelva a enfriar un poquito y coja fuerza la masa. Dales forma de hambuerguesa y calienta una sarten son dos cucharas de aceite y dos de mantequilla. Las doras un par de minutos por cada lado y las reservas hasta que esté el caldo listo.



Y ya, el colmo de rico, es servir la sopa con cebolla frita por encima. Cortas una cebolla en aros o tiritas, la pasas por harina y la fríes aprovechando la misma sartén de las Pressknödeln. Mahlzeit!

viernes, noviembre 20

galletas de vainilla rellenas de pera

Mira, llevo un tiempo con el nervio metido en el cuerpo... estoy a las puertas de que de comienzo la temporada oficial galletera y con un mono de lanzarme al rodillo bestial! y para colmo, veo como las remesas de galletas empiezan a hornearse por todas partes, y oigo a mis amigas decir "pues yo el sábado ya me pongo..." Pero, bueno!!! qué pasa con las tradiciones? Que yo no la cumpla, pues es de entender: en España comemos pastas y galletas todo el año pero aquí, los austriaquitos, sólo en Adviento. Como les pongas una galleta entre fin de año a noviembre vas a oír cosas como "pero si no estamos en Navidad!" Uy, esta galleta sabe a Navidad!" ... (una galleta de vainilla y pera y me dice el tío que sabe a Navidad... lo flipo, pero no le digas nada que luego tenemos tensiones interculturales a cuenta de una galleta o la salsa por encima de una Knödel... que este pequeño detallín, para ti, suena a entrada pasada pero a mi me va a estar calando por una buena temporada) En fin, que por mi parte no quede y pelillos a la mar...



Pues eso. Las galletas. Que solo a partir del primer domingo de Adviento... ahora, que sepas, que desde hace más de un mes las tiendas están a rebosar de moldes, coberturas, sazonadores, harinas, y leches en vinagre! Perdona que me ponga tan mal hablada pero es que esto es de una tensión horrible. Yo, lo que quiero, son galletas. Nada más. Para desayunar y mojarlas en el café. Lo siento. Es verdad, me gusta mojarlas, que puedo hacer... También quiero galletas para merendar... y aquí llegamos a la otra espina sin sacar. ¿Por qué les hace tanta gracias la merienda española? ¿pues no es una merienda la hora del té inglés? ¿o el pastelito en la conditorie? ¿qué tiene nuestra hora de mojar el bollo o las galletas en chocolate? A ver! qué alguien me indique donde está la gracia que yo no la pillo... En fin, que de nuevo y por mi parte, que no quede y más pelillos a la mar...



Y ahora que los peces tienen una buena madeja de pelo en sus estómagos, que si tuvieran empatía estarían acordándose de los pobres gaticos y sus episodios de regurgitación peluda... valiente tontería estoy diciendo pero no lo voy a borrar ahora que estoy a tiempo... pues eso, que ahora, por fin, es el tiempo de empezar con las galletas. No es el tiempo, vale! pero me da igual. Yo empiezo y que salga el sol por Antequera. Y, que conste, que tampoco las voy a camuflar de inocencia, no. Las he fotografiado ya vestidas de Adviento con sus bastoncitos y cacahuetes... que tenía ganas de chinchar un rato... la cara de mi pobre consorte cuando me vió con los cacharros de Navidad en la mano... no dijo nada pero le leí en la frente: está loca empieza ya...

Pues hala, Allá vamos. La primera propuesta son estas florecitas de vainilla rellenas de pera. La idea era haberlas rellenado de manzana pero Lucas me dejó sin munición aunque el cambio de planes ha resultado delicioso. Y, ya puestos, te tengo que contar un detalle que define a la perfección mi estupidez transitoria en ciertos menesteres. Había visto un par de recetas de pastas de mantequilla que las llamaban "margaritas". Bueno, no le di importancia. Me pongo a cortar las galletas y uso un molde con forma de florecita. Las quería redondas peo el molde liso se me hacía muy grande así que uso este. Cuando las cierro, presiono un poco para cerrarlas, y me digo: Uuuy, pero si parecen margari.... taaas! toma! a veces pienso que la cabeza no se para que la tengo. Supongo que la llevo puesta por aquello de no llamar la atención que sino no me molestaría en cargar con ella...



Ingredientes:
  • 300 gr. de harina
  • 200 gr. de mantequilla reblandecida (en pomada)
  • 100 gr. de azúcar glas
  • 1 huevo
  • 1 yema
  • 1 paquete de azúcar con vainilla
  • la ralladura de un limón
  • 2-3 peras
  • 1 cucharada de azúcar por pera
  • 1 chorrito de limón
  • 1 pizca de pimienta
  • Azúcar glas para espolvorear
Antes de entrar en los pasos a seguir, quiero contarte un par de cosillas. Lo primero, es que la receta de las galletas es la misma que se usa para los Linzer Augen (rellenas de mermelada y tapadas con una galleta con 3 ojos) salvo que para la ocasión le he añadido la corteza de limón. En cualquier caso, este es un ejemplo de  galletas de mantequilla clásico. La autora (una señora llamada Marianne Obermair) habla de los ingredientes 1-2-3. Un aparte de azúcar, dos de mantequilla y 3 de harina. Esta es la madre de toda la ciencia que pueda tener una galleta de este tipo. El resto, va a depender del sabor que le quieras dar: con más vainilla, con cascará cítrica, con aroma a licor... en fin, como siempre, imaginación al poder. En el uso de los huevos, es más cuestión de sentido común. Entiendo que no te fíes mucho de mí después de lo de las margaritas, pero aún así, te cuento: los Linzer Augen llevan solo 2 yemas. Son unas galletas con una consistencia bastante blanda así que se desechan las claras. Pero, si va a llevar un relleno con algo de liquido como es el caso, lo suyo es añadirle cuando menos una clara para que no queden demasiado mojadas. En los lugares con mucha humedad, recomiendo usar los 2 huevos enteros (yo lo he hecho); recién hechas quedan algo duras, pero al día siguiente están perfectas y conservan ese toque algo crujiente más tiempo... en cualquier caso, hagas o que hagas, no van a salir mal...

Preparación:
Haz una masa con la mantequilla, el azúcar, el harina, la vainilla, la ralladura de limón y los huevos (con, sin, o mitad y mitad de claras, como tu veas). Deja reposar en sitio fresco una hora y a ser posible no la pongas en el frigo ya que luego necesitarás trabajarla mucho más hasta que la  puedas manejar bien.  Mientras, pelas las peras, las cortas en trocitos pequeños y las pones a cocer en un cazo con el azúcar y unas gotitas de limón. Cueze hasta reducir el líquido pero intenta que la fruta quede un poco al dente. Para eso, cuece a fuego medio y vigila bien para que no se pegue. Una vez conseguido el punto a la mermelada, añade un poquito de pimienta negra molida. Verás que toque más especial...



Amasa una chispa hasta que esté elástica y divide la masa en tres trozos para manejarte mejor. Enharina la mesa y extiende fino con ayuda de un rodillo la primera porción. Corta las galletas, monta un poquito de la fruta encima y tapa con otra. Presiona suavemente los extremos, y listo. Precalienta el horno a 180º y hornea unos 10-15 minutos. No tienen que coger mucho color. Estas pastas son muy blanquitas.Deja que enfríen y espolvorea el azúcar glas dejando que el polvito caiga filtrado a través de un colador fino (para que no haga pegotes y el baño de azúcar quede ligero)

En fin, que esta esa la historia de estas galletas de vainilla que querían rellenarse de manzana. Si optas por este relleno, cambia la pimienta por nuez moscada y ya verás que delicia...

Y siguiendo la tradición sopera, quiero añadir unas cuantas recomendaciones de galletas . No son más estupendas que las demás (sería como intentar decidir a quien se quiere más a papá o mamá...) pero si son referentes extremos de una misma cuerda:


Panellets de Dit i fet: cuando los vi, me chiflaron y en ese momento, decidí que mi surtido austriaco iba a llevar mucho sabor mediterráneo... y que conste que nunca los he probado. Pero esta pinta tan estupenda lo dice todo.




Galleta María con mantequilla:  la merienda de Iban de ¿Te quedas a cenar?Porque el sabor de los recuerdos es insuperable. Madre mía! Estás galletas si que estaban ricas mojadas en colacao...




Los remedios de la Marmota: de cuando cocina y medicina eran una ¿Dolores de cabeza? ¿Amargura en el corazón? ¿Debilidad general? ¿Nerviosismo? ¡Tome una de estas milagrosas galletitas y ya no notará estos síntomas nunca más!
Venga, vamos con otro más y siguiendo el ejemplo sopero, me lanzo ahora con el galletero. Increible la cantidad que cosas ricas que  hay. Es tremendo, te lo aseguro! Y como con el de sopas, este índice está recopilado a partir de los blogs que sigo normalmente y que poseen una sección o etiqueta de galletas. Como ya sabrás, este es un espacio abierto, neutral y sobre todo, plural, donde caben galletas de cualquier credo, religión, cultura, ideología y tendencia. Por lo tanto, si quieres recomendar alguna receta o añadir un link a tus recetas, tan fácil y rápido como mandarme un mail a maitemsalonso@gmail.com con tu link y todo resuelto.







domingo, noviembre 15

Pero qué cosas hacen en mi pueblo!

Desde que Erika expuso el tema de este mes para hemc#38 no he parado de pensar en esta entrada y por más propósito de "no me voy a enrollar más de lo necesario" creo que va a ser misión imposible ya que quiero hablarte de mis dos "hogares". Así que, y con el fin de no aburrir a los participantes del hemc, voy a hacer mi reportaje en dos entradas dejando en otro post la receta que presento en el evento. Mejor, ¿verdad? así puedo hablarte más tranquilica de mis pequeños mundos.  El primero, el español, se encuentra en un rinconcito del Cabo de Gata en Almería. Allí está anclado el hogar que fundó mi madre hace ¿miles de años? y que hoy es, para mi y para mis hermanos, nuestro faro en el mundo. Mi madre no nació allí y nosotros tampoco. El pueblito nos adoptó y mi madre se convirtió en nativa mucho antes de recoger sus cosas en Madrid y trasladarse definitivamente a él. Así que para nosotros, ir al pueblecito, es volver a casa...



Estos dos tipos tan majos son mis hermanos pequeños y estas fotos se las hicieron en una comida típica negrera  a los pies de la playa. Esta comida es muy especial, ya que fue una de las últimas veces que mi madre se sintió con fuerzas para jota y fiesta, así que como podéis ver, no faltó de nada en la mesa: sol, mar, tapicas y muchas cosas ricas más...



Los platos típicos negreros son los gurullos con jibia (en otro lugares de España se la conoce como choco), las migas con sardinas y la jibia o carne en salsa. Los gurullos son una pasta casera hecha con harina, agua y un poquito de aceite con la que se forman pequeñitas piezas a modo de granos de arroz. Hasta hace muy poco no se comercializaba la pasta preparada pero los nuevos tiempos han llevado los gurullos ya empaquetados a los ultramarinos. Bueno, al super, que los ultramarinos es otro de los comercios que prácticamente se han extinguido en España. Como te decía, en otras partes de la provincia los gurullos se comen con caza, normalmente conejo o perdiz, pero en esta parte de la costa la protagonista indiscutible es la jibia. Las migas se preparan con sémola de trigo y ajos y se sirven acompañadas con sardinas a la plancha y aceitunas. Lo típico, es comerlas como tapa y bien acompañadas de una caña bien fresquita...



En fin, que esta es mi casa y este es mi pueblo. Su nombre, Las Negras, una preciosa bahía con su pequeña y triste historia. Inicalmente, sus habitantes vivían en una cala contigua llamada San Pedro y se dedicaban prácticamente todas las familias, a la pesca. En una tormenta, uno de los levantes que vienen de "la'o" casi todos los hombres perecieron en la mar. Las mujeres, niños y ancianos, decidieron mudarse a la bahía de Las Negras ya que su geografía, al encontrarse más cerca de Rodalquilar y su actividad minera, les ofrecía mayores posibilidades de sobrevivir mercadeando con los mineros. El pueblo se fundó con un grupo de mujeres vestidas de negro, guardan luto riguroso de por vida a sus hombres, los que el mar se tragó. Así que haciendo honores a ese antiguo pueblo de pescadores que con  los nuevos tiempos han pasado a vivir del turismo, os dejo la receta de la jibia en salsa que aquí, en mi otro mundo, no puedo preparar por falta de la materia prima principal. Recuerda, si te animas a probar esta receta, que para cuando la primera cucharada inunde tu paladar, ese sabor tan marinero, es el sabor a mi casa...

Jibia en salsa al puro estilo negrero

Ingredientes:
  • 2 jibias
  • 4 patatas medianas
  • 1 cebolla
  • 2 tomates maduros
  • 1 poco de pimientón de la vera
  • 2 pimientos
  • 2 dientes de ajo
  • 2 hojas de laurel
  • Un poco de ñora (opcional)
  • 1 vaso de vino
  • agua 
  • aceite de oliva, sal y perejil
Preparación:

Trocea las patatas, la jibia y el pimiento en trocitos no muy grandes, sala con cuidado y reserva para después. Pica la cebolla, los ajos y los tomates y rehoga en una sartén con un poquito de aceite de oliva. Si tienes ñora (pimiento seco) puedes ponerle un poco al sofrito. Una vez que ha pochado un poco, pon un poquito de pimientón, un chorrito de agua y pasa el sofrito al vaso de la batidora o trituradora para conseguir una crema de tomate bien lisa. Ahora, en una cazuela u olla, pon un poco de aceite y rehoga la jibia con los pimientos y el perejil. Añade el laurel y el vino a fuego vivo hasta que reduzca el alcohol y añade la salsa del sofrito. Ahora le toca el turno a las patatas, mezcla con cuidado y cubre con agua las patatas. Deja cocer unos 15-20 minutos y rectifica de sal antes de servir...



Te hablaría horas y horas sobre este estupendo lugar donde guardo tantos recuerdos, risas y buen rollo pero casi que me las guardo para cuando vuelva y pueda prepararte unos gurullos para chuparse los dedos...

Besicos y os quiero mucho:-)